Marco legal del cannabis en España

El auge del cannabis en todo el mundo es un hecho innegable y su normalización parece ya imparable. La marea verde global va imponiendo, sin prisa pero sin pausa, sus tesis antiprohibicionistas a los sectores más reaccionarios de la sociedad. Actualmente existen dos corrientes complementarias en los países que se suman al cambio cannábico: la que defiende una legalización del uso y cultivo de la marihuana para fines Iniciamos con este artículo una panorámica acerca de la situación mundial del cannabis en el ámbito legal. Analizamos en profundidad la situación legislativa de nuestro país y esperamos que te sirva para conocer un poco mejor la ley vigente y así evitar sorpresas desagradables.tanto lúdicos como medicinales y la que solo tolera su uso terapéutico.

Aunque muchas veces no es así, todo consumidor habitual debería conocer el marco legal de la marihuana en su país. La situación en España ha sido tradicionalmente contradictoria: hasta la llegada hace menos de un año de la Ley Mordaza, imperaba la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como Ley Corcuera. Con esta, la posesión, la dispensación y el consumo de cannabis en lugares públicos eran ilegales, pero no el consumo en lugares privados. Dejamos a la imaginación del lector resolver la paradoja de que puedas consumir en tu casa pero sea ilegal adquirirla y transportarla por la calle. La ambigüedad aumentaba en lo referente al cultivo y directamente no se legislaba al respecto, aunque, como veremos más adelante, el Código Penal sí que era (y es) taxativo. Existe muchísima jurisprudencia que no sanciona el cultivo cuando este se realiza para abastecerse sin recurrir al mercado negro y con fines ajenos al narcotráfico. Desgraciadamente, la falta de legislación al respecto situaba al autocultivador en un limbo legal a merced del criterio del juez de turno.

La Ley Orgánica 4/2015 de Protección de la Seguridad Ciudadana, conocida coloquialmente como Ley Mordaza, incorpora significativas novedades respecto a su predecesora. En primer lugar, dobla la sanción mínima por consumo y tenencia de cannabis (en realidad, de cualquier tipo de sustancia estupefaciente ilegal) en lugares públicos, que pasa de 50001 pesetas, unos 300 euros, a 601 euros. La sanción máxima por este tipo de infracción se mantiene igual, 30000 euros.

La principal novedad radica en que ahora sí se legisla acerca del cultivo. La inclusión en la ley definitiva de una nueva frase en el artículo 36, párrafo 18, despertó enorme interés y desató la euforia en determinados sectores que entendieron que despenalizaba el autocultivo. Desgraciadamente, esto no es exactamente así y todo depende de la interpretación del texto legal. El anteproyecto de ley clasificaba como infracción grave sancionable “La ejecución de actos de plantación y cultivo ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, no constitutivos de delito”. Sin embargo, en la redacción definitiva de la ley se modifica ligeramente el artículo y define como motivo de sanción “la ejecución de actos de plantación y cultivo ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas en lugares visibles al público, no constitutivos de delito”.

Dicha precisión acerca de “lugares visibles al público”, llevó a las activistas cannábicos más optimistas a entender que el cultivo de marihuana solo era sancionable si resultaba público y notorio. Desafortunadamente, esta interpretación supone un conflicto con el artículo 368 del Código Penal, que sanciona a quienes “ejecuten actos de cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines (distribuir o traficar)”. Resulta evidente que, pese al cambio legislativo, el autocultivo sigue en el limbo legal.

Parece que, otra vez más, los sectores más reaccionarios de nuestro país imponen su criterio y España queda de momento al margen de los nuevos aires que soplan por todo el mundo. Sin embargo, desde Mater Terra creemos que la marea verde resulta ya imparable y es mera cuestión de tiempo que se imponga la normalización y la legalización del cannabis. Estos últimos coletazos represores no son más que los estertores de un movimiento que agoniza, el del prohibicionismo. Seguro que tú también estás de acuerdo con nosotros.